Un león me dió un caramelo

Por Lic. Claudio Tolchinsky, director ejecutivo
Escrito publicado en la revista Kol Bet Am 2015

León Mosowietz nació el 30 de marzo de 1930. Vivió tres años en La Paternal y de ahí se mudó a Villa Crespo para siempre, donde armó una gran familia que lo hizo bisabuelo.

Ninguna imagen definiría tan bien su futuro y su perfil como la del niño abanderado de 12 años durante la colocación de la piedra fundamental de la escuela Scholem Aleijem, en la calle Serrano.

León ha sido, desde siempre, un hombre vinculado al quehacer comunitario. Entre Macabi y las tnuot pasó su juventud, al tiempo que se iniciaba en el conocimiento de los asuntos contables y legales del ámbito cooperativo y empresarial, donde maduró su capacidad en la gestión administrativa.

Hace 35 años inició en el Tel Aviv N.º 3, y luego en Marc Chagall, el trayecto que lo tiene hoy como apoderado y representante legal de nuestro querido Bami Marc Chagall, al frente de gestiones clave en una diversidad de asuntos legales, contables y administrativos.

Desde su rol, ha trabajado y trabaja con las diferentes comisiones y profesionales de la institución, ofreciendo siempre su mejor capital: su sabiduría.

La sabiduría es su gran atributo. Una cualidad solo atribuible a quien posee una gran cantidad de conocimientos y, como en el caso de León, se distingue además por usarlos con prudencia y sensatez. La sabiduría se desarrolla con el tiempo, a partir de las experiencias propias y ajenas, y de la observación y la reflexión sobre la vida. De allí que dos fuentes fundamentales para cultivarla sean la memoria y la experiencia; cualidades que lo caracterizan.

La sabiduría de León tiene, además, un lado afectivo y un lado social, ligado a la empatía y a lo vincular. Si no, ¿cómo se explica que, mientras escribo esto, es el Día de la Primavera y todas las mujeres de la institución reciben de la mano de León una flor? ¿O cómo explicar el juego diario, casi con carácter de ceremonia, en el que los chicos de primaria y jardín reciben un caramelo de esa misma mano?

Amigo de rabinos y pastores, hombre respetado y respetuoso, León se instala definitivamente en la «cultura popular» de nuestra escuela como un «sabio consejero», de paciencia infinita y de gran corazón.

Su espíritu joven, su sentido del humor y su lucidez completan en gran parte la descripción de quien, querido por todos, acompaña el día a día de nuestra institución resolviendo los dilemas cotidianos con solvencia, actitud y una sonrisa siempre presente.

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